
Así estamos, construyendo pirámides, nuestra pirámide de entrenamiento que nos termine elevando a la cúspide. Es una tarea ingente, colosal, lenta y sacrificada. Más, cuanto más alta sea la cúspide a alcanzar. La base de la pirámide se construye muy despacio, para lograr que sea suficientemente sólida y soporte el peso que habrá de sostener. Piedra a piedra, escalón a escalón, nivel a nivel, peldaño a peldaño. Muchos días en silencio, en sordo esfuerzo. A diferencia de los hombres que construyeron aquellas pirámides consumidoras de vidas, nosotros somos libres para hacerlo, impulsados por nuestra energía interior, por la necesidad, por la búsqueda, o por lo que fuere que nos mueve a hacerlo, aunque no sin sacrificio ni esfuerzo.
Construye despacio, ensancha la base de tu pirámide y elévate cuando llegué el momento. Sólida. Cuando más grande sea tu base, más alto podrás llegar. Construye extenso y llegarás al cielo.
Así estuve, construyendo en silencio. He superado el impulso de callar, abrumado en la tarea, como algunos ilustres constructores de pirámides han hecho recientemente. Pero seguro que esa misma tarea, os devuelve pronto la Voz.
Para mi ha llegado la hora de gritar.
1 comentario:
Me encanto este artículo y muy bueno tu blog!!! un saludo!!
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