sábado 2 de abril de 2011

Tanto va el cantaro a la fuente. . .


Que al final se rompe. Constancia, perseverancia, algo de tozudez y mucha fortaleza son necesarias para alcanzar el escalon más alto. Y al final lo inevitable sucede y ganas. Hoy Mónica ganó. Como hace ella con casi todo, quitándole importancia e incluso el valor que tiene. Hoy ya nadie regala nada. Asi que has ganado porque has sido la mejor y si erais pocas, es porque pocas teneis el valor de afrontar una prueba como el DLD de Sueca. Y si faltaban algunas es porque pocas pueden estar ahí, siempre y tu si estas. Aunque algún dia tampoco podrás estar y entonces serás consciente del mérito que ha tenido estar ahi durente todo este tiempo.

Tenia yo ganas de ver esa carita sonriente en lo más alto. Y que algo asi me sacará de mi retiro durmiente como escribiente.

Enhorabuena Moni.

jueves 10 de junio de 2010

El antes y el después


Ironman de Lanzarote 2010. El día previo.

El día de hoy es un día tenso. Muchos aún viajan hacia la isla. Se produce la transformación definitiva de la Avenida de las Playas en Puerto del Carmen, y por fin aparece aun sin rematar, la ansiada meta que buscaremos todos los aspirantes a finisher. Por fin, con la entrega de tus cosas que quedarán esperándote a mañana, cierras el compromiso con el Ironman. Mañana partirás.

Mientras eso llega, disfrutamos en el día de uno de los atractivos del triatlon y en especial, del Ironman. Compartir con los mejores, competir a su lado, relacionarte con ellos, es casi exclusivo de este deporte. En rueda de prensa, los favoritos, nos han expresado sus intenciones, expectativas y objetivos ante la prueba de mañana.
Nos hemos acercado y charlado con ellos, con los grandes favoritos, Eneko Llanos y Bella Bayliss, que esperan repetir, si el actual campeón Bert Jammaer no lo impide, victoria en Puerto del Carmen. Tarde en boxes, saludando gente, deseando suerte, deleitándonos del ambiente, disipando nervios, empapándonos de una cita única para la que esperamos todo un año. Este es un lugar mágico, donde alcanza la mirada solo se ven pacientes bicicletas aguardando a sus jinetes durante toda la noche. Miles de euros estibados a la espera de recorrer al día siguiente casi por completo la isla de viento y campos de lava. Un paseo lento y detenido, te permite apreciar las ultimas novedades, las innovaciones; solo la configuración de cada bicicleta, te dice cual son las intenciones de cada uno de sus dueños.

Con los últimos rayos de sol nos retiramos para intentar descansar, dormir y estar listos para el largo, largo día que nos espera..

Mientras, cientos de personas siguen trabajando para que eso sea posible. Despertar y mantener vivo el monstruo del Ironman, es una tarea inmensa.
Ironman de Lanzarote 2010. El día después

El Ironman es un ejercicio absoluto de paciencia. Y de ritmo. Sin dominar el arte de saber esperar, aguardar, mantener, sostener, perseverar, soportar y establecer durante mucho, mucho tiempo un ritmo, no es posible. Es cosa de tempo… sostenido. El ritmo variará con la calidad de cada participante, pero ha de primar el ritmo, sobre cualquier otro factor en carrera.
Paciente y pautado por tu ritmo, “solo” queda esperar y seguir y seguir. Así vencerás los fantasmas que pueblan aguas, carreteras y caminos, fantasmas que te conminan a detenerte, te invitan a dejar de sufrir, te ayudan a pararte y a acabar con el dolor alejándote de la meta. Tus fantasmas. Sabes que los fantasmas no existen y determinado a seguir tu ritmo, los disipas una y otra vez, sin dejar que se fortalezcan, que se alimenten de tu determinación.

Sin determinación tampoco es posible el Ironman. Sea lo que fuere lo que te mueve, debe existir un motor, un motivo, una razón.

Ni sin atención, mucha atención para solventar cada incidencia del camino, es posible el Ironman. La atención te encapsula en una burbuja de protección que absorbe los impactos, físicos y emocionales, que surgen durante todo ese tiempo que, paciente, atento y determinado mantienes tu ritmo, hasta cruzar el arco de meta.



El día después del Ironman de Lanzarote esta lleno de grandes momentos; los afortunados con ritmo suficiente para cambiar de océano, confirman su clasificación para el Ironman de Hawaii en un acto especial.

Por la tarde, la tribu se reune en la cena-ceremonia de entrega de premios, cargada de empatía, emociones y mucha satisfacción personal y grupal. La familia del Ironman de Lanzarote, estamos reunidos a la mesa, recordando, compartiendo, agradeciendo y emplazándonos para la próxima edición.

El fin de fiesta consiste en la visualización del vídeo de la prueba en el patio del Club La Santa, donde cada año consiguen emocionarnos y hacer votos de volver de nuevo. Y entonces el Ironman de Lanzarote, vuelve a empezar.

martes 8 de junio de 2010

No hay sexto malo



Algo asi dicen los taurinos y cierto es, te deja muy buen cuerpo finalizar tu sexto Ironman. Duro como todo IM, diferente como todo IM en Lanzarote que nunca hay uno igual y muy especial por ser el primero de una serie que acaba de comenzar, aunque eso me lo reservo.

Contento a posteriori, pues ha sido en este en el que peores sensaciones ha tenido en la fiesta final de la maratón y no he podido desarrollar la carrera soñada, pero aún quedando lejos de derribar esa barrera de las 11 horas, contento. Seguimos mejorando y lo que es más importante, venciendo a la distancia y las heridas que se producen en el camino....

Os cuento como vivimos los dias previos y posteriores en una serie de crónicas que escribí para los amigos de http://www.runscore.net/

Ironman de Lanzarote 2010, Día Cero

Traslados. Trasladar equipos, ilusiones, nervios y esfuerzos siempre es costoso de hacer llegar, hasta la isla de lava.
La magia de volar, de entrar por una puerta y salir por otra a miles de kilómetros, a pesar de los tiempos que corren, siempre fascina. La terminal tomada por grandes y voluminosas maletas, en las que desmembradas aguardan encogidas nuestras bicicletas, es todo un espectáculo. Muchos viajeros no pueden contener su curiosidad y terminan preguntando que llevas ahí dentro.

El personal de handling de la compañía aérea sabe que será una jornada dura, facturando los maletones y las ilusiones de todos esas tipas y tipos atléticos, de finos y bronceados cuerpos que componen parte del pasaje de ese vuelo.

Observas, te observan, ves a los otros triatletas caracterizados por los signos de identidad ironmánica (mochilas, tatuajes de la m dot, pulseras, camisetas de otras competiciones, voluminosos pulsómetros en la muñeca, etc, etc) pero extrañamente, no los ves como rivales, sino como iguales. No vas a competir con ellos, sino contigo mismo. Son compañeros de viaje y han sufrido un camino parecido hasta llegar allí, a volar hacia la salida de Puerto del Carmen. Hasta los acompañantes, (parejas, amigos, familiares, etc) del triatleta son singulares e identificables. Curtidos en mil batallas de sus partenair, saben lo que les espera. Saludas caras conocidas, abrazas a viejos camaradas, te reencuentras con los miembros de tu tribu. Y ya disfrutas de todo este juego previo. Simple como nadar, pedalear o correr. Disfrutas ya solo yendo. En unas horas, instalados en el hotel, con el equipaje desembalado (si has tenido la suerte de que llegará completo e intacto) aliviado por fin de tener integra esa especie de “prótesis de carbono prolongación de ti” en que se convierte tu bicicleta, te relajas y suspiras.

Mañana será un día intenso, lleno de actividades y quehaceres. Pero ahora te vas a relajar. Nadamos 40 minutos en el mar y corremos suave 20 minutos para estirar las piernas.
Te asomas al balcón del hotel y observas como se pone lentamente el sol acariciando el horizonte sobre el océano atlántico, lejos de la alfombra de arena que se extiende ante tus ojos en la playa de Puerto del Carmen. Estas en el centro del universo. Has vuelto un año más… a casa.

Ironman de Lanzarote 2010, Día Uno

De ser a estar hay un trecho. Durante muchos meses hemos estado inscritos en la prueba, con un horizonte temporal menguante día a día. Entrenamientos, deseos, visualizaciones, decaimientos y resurgimientos, han acompañado en todo el camino, largo, hasta el paso de estar. “Eramos”, triatletas inscritos en el Ironman de Lanzarote 2010, pero no es hasta hoy que “estamos” en el Ironman de Lanzarote 2010. Es ese acto rutinario, hasta burocrático, de recoger tu dorsal y documentación de carrera, el que te hace estar. Y ya no hay vuelta atrás.
Así hemos pasado el día, viaje a La Santa, centro organizativo neurálgico del Ironman, para junto con cientos de participantes, confirmar nuestra condición de competidores. Colas, charlas, risas nerviosas, firmas de autógrafos, saludos y abrazos, algunas compras, miradas confiadas, miradas temerosas… Todo ello en una serie de actos programados, charla informativa de la carrera, Desfile de Naciones, cena multitudinaria de la Pasta Party, Expo de material con venta y mucho merchandaising…… Acogedor, entrañable, espectacular, agotador… todo ello por la tarde.

Por la mañana, nos envolvimos de oceáno atlántico, rodamos en bici suave, probando que estaban bien nuestras monturas después de descuartizarlas para viajar en su maleta en avión a la vez que inspecccionamos el recorrido de la maratón del Ironman.
Marcados, con esas pulseras que nos gusta tanto ostentar y que nos abren las puertas a todos los rincones de la carrera, acabamos el día, ya no siendo sino estando en el Ironman de Lanzarote 2010.

Continuara.......

lunes 17 de mayo de 2010

Imprevistos, imponderables e imposibles

En el sueño para alcanzar la meta, esa que llega después de uno de "esos largos días, donde te envuelves de mar y brazos alados que golpean la espuma, te rodeas de lava y bañas en viento fresco rodando ligero y te soleas corriendo en pos del final de un ciclo, que se repetirá" surgen muchos imprevistos, imponderables e imposibles.

Es un camino tan largo, tempestuoso, duro y esforzado, que las múltiples dificultades surgen en formatos diferentes. Lesiones, problemas personales, laborales o sentimentales, desmotivación, desfallecimiento, desubicación.

La naturaleza de cada uno de esos obstáculos en el camino, permite clasificarlos, categorizarlos de alguna manera.

Los imprevistos son alteraciones, en forma de acontecimientos, del proceso de entrenamiento y preparación que ni lo condicionan a largo plazo, ni lo comprometen, si bien trastocan y reconducen el mismo proceso. Provocan cambios y generan adaptaciones, pero hay que contar con ellos e integrarlos en la ecuación del proceso. Siempre hay imprevistos.

Los imponderables son alteraciones, en forma de acontecimientos, del proceso de entrenamiento y preparación que lo alteran y condicionan a medio y largo plazo, siendo además difícil de estimar y ponderar sus efectos y consecuencias sobre el mismo, si bien, no necesariamente comprometerlo.

Los imposibles son alteraciones, en forma de acontecimientos, del proceso de entrenamiento y preparación, que lo hacen imposible. Terminan con el y lo paralizan.

Apenas a 4 días de la gran cita, puedo decir que llego a atisbar la meta en Puerto del Carmen y que afortunadamente he podido evitar los imposibles, solventar mis imprevistos y resolver los imponderables. Los que ahora lleguen son los propios del pastel al que pretendemos poner la guinda el día 22 de mayo.

Y los ha habido. De todas formas y colores.

Físicos, como el corte del dedo índice derecho en febrero que me ha supuesto casi tres meses para una completa recuperación, del que ilustro con la secuencia de imágenes cada 20 días aproximadamente

Emocionales, por ambos extremos, con el triste final de una relación hace meses y sus consecuencias por un lado y el reciente burbujeante comienzo de otra con el consecuente "estado alterado de consciencia" al que llaman enamoramiento, que también tiene su tela....

Y problemas familiares, laborales, etc, que os voy a contar que no sufráis todos en vuestras propias carnes.


Pero a falta de cerrar las maletas y partir rumbo al "Centro del Universo" en Puerto del Carmen, podemos afirmar que estamos preparados, ilusionados y respetuosamente acongojados como debidamente corresponde.

Es tiempo de Ironman. Allá vamos.


jueves 4 de marzo de 2010

Los Otros Titanes



Una vez publicado el articulo sobre el Titan en la revista Trisense, os transcribo aquí el original, que fue debidamente adaptado y modificado para hacerlo editable y ajustarse al diseño y al estilo editorial de la publicación. No es ni mejor ni peor, contienen la misma esencia, tan solo son dos formas de expresar lo vivido durante los 4 días que pase entre los otros Titanes.

Porque existen otros Titanes. No podía comprender del todo la magnitud del mejor triatlon de España, solo desde la perspectiva del triatleta, que llega con toda la función preparada y "solo" ha de actuar.
Así que José, Jesús, Javier y todos esos otros Titanes, me abrieron de par en par las puertas de su casa y me acogieron como uno más, para poder disfrutar de la puesta en escena de tan maravilloso espectáculo. Durante ese tiempo pude ser uno de esos otros Titanes, los que escondidos detrás de una sonrisa parece que no están y sin los que es imposible concebir el Titan.
Ahora se, donde esta mi hogar como Titán.
El texto trata de mostrar tres visiones diferentes de tres diferentes Titanes; el campeón Titan de Titanes, el veterano Titán presente en todas las lides y el aprendiz novato aspirante a Titán. Espero que os agrade leerlo tanto como fue de hermoso para mi vivirlo.

El sueño del Titán
El Titán es un sueño, el de un soñador de realidades. El Titán es un sueño contagioso que infecta y ensueña cada vez a más soñadores. Un sueño sin despertar, que se vive con los ojos muy abiertos. El Titán es un sueño que crece y se extiende sin límites como la marea, imparable, al que cada año acuden multitu
d a la llamada. Una llamada que crece inexorablemente, irremisiblemente, inconteniblemente, porque son cada vez más los miembros de la comunidad triatlética, que sienten la necesidad de pertenecer a la Tribu Titán, para poder completar su crecimiento y realización. Una llamada que se multiplica en el tiempo y en el espacio y permitirá que sean muchos más los aspirantes que acudan a practicar “el Rito”. “El Rito” de renegar, para volver a estar. Renegar de la prueba justo antes de terminar el sacrificio de ser declarado Titán, para apenas transcurrido el tiempo, hacer firme propósito de volver a acudir puntual a la llamada.

En el sueño del Titán, Titanes son los que cruzan el arco de meta bajo la Torre Sagrada de Zahara, pero especialmente, Titanes son los que preparan y decoran el escenario con mimo y esmero para que así sea.

El Titán es un sueño acogedor, que te envuelve y llena de satisfacción, satisfacción personal, pero sobre todo, de satisfacción comunal de pertenecer, de ser, de formar parte del sueño del Titán.

El Titán es un sueño que hermana, que establece puentes mágicos entre Algodonales, Zahara y cada uno de los rincones desde los que acuden los Titanes. El Titán es un sueño generoso, comprometido y solidario con otros Titanes que muy lejos luchan por su supervivencia.


Forja de Titanes
Existe un lugar donde los “Principia Triatlética” cobran su completa dimensión. “Nadare, Ciclare y Correre” se convierten en gestos propios, en actos de reencuentro y ajuste con nuestro diseño genético original. Un diseño que nos habilitó para campar, merodear y recorrer grandes espacios en permanente búsqueda de recursos, para resistir los embates de un entorno hostil que hemos ido dominando.

Nadare, dominar el agua, Ciclare, recorrer grandes distancias pedaleando y Correre, sentir el aire en la cara a la carrera, son formas de comunión con nuestro verdadero ser, que la “civilización” se ha encargado de ocultar, de desfigurar, de allanar como engulle el mar nuestras huellas en la playa.
Y es por ello muy posible que entrenando, de forma inconsciente, busquemos despojarnos de todo el “bienestar” que nos trae el “progreso”, esperando que se desprenda a jirones mientras bajo soles, lunas, nubes o estrellas, recorremos bosques, montañas, carreteras, sendas, caminos, aguas y mares.

Un diseño que nos reunía en torno al fuego para compartir esfuerzos, tragedias y dichas, dirimir diferencias o simplemente hacernos sentir parte de nuestro grupo, de nuestra tribu, de nuestros iguales.

Y es por ello muy posible que mediante la competición, nos midamos con las otras “tribus”, d
emostremos nuestros atributos, colectivos e individuales, reforzando nuestra posición en el grupo. Es muy posible que así nos acerquemos a lo que fuimos y a lo que aún en lo más profundo, todavía somos. O puede que solamente sea un juego.

Ese lugar, situado en las abruptas y salvajes tierras de la Sierra de Cádiz, es la Forja de Titanes.

Titán de Titanes
Alzó la mirada hacía la Torre Sagrada de Zahara. Una mirada nublada por el ligero vaho de sus gafas de nadar que debería eliminar cuanto antes si quería ganar esa carrera. Quería ser el Titán, el vencedor de la disputa anual entre iguales y para ello, debería mostrar su determinación y decisión desde los primeros metros. Dominar desde el comienzo, presionar a los demás con su ritmo, no dar opción ni tregua.


Ya no ansiaba, el oro, el prestigio, el reconocimiento social como recompensa personal a sus esfuerzos, sacrificios y privaciones. Ya los tenía. Logrados en innumerables carreras y lides, buscaba otra cosa allí entre las aguas del embalse de Zahara-Algodonales. Buscaba ser el Titán de los Titanes: “aquel al que sus hermanos rendirían pleitesía, admiración y respeto”.

Pleitesía, la nacida del igual que se reconoce superado, del que comparte el sufrimiento. Admiración. L
a de deportistas admirables en si por su capacidad para superar la empresa de ser Titán. Respeto. El de la comunidad que respeta, a sus iguales, a su entorno y a sus normas.

Desplegó en su mente el secreto para dominar las aguas, recordando sus palabras, palabras, que habría de convertir en acción:
Fluir. Ser abrazado y fundirse con el Agua. Ser agua densa que aparta las aguas sueltas. Convence
r a las aguas de que se aparten, con el ritmo hipnótico de nuestras manos, brazos y entrecortado aliento. Renunciar al límite de nuestro cuerpo, volverse liso y plano. Evitar la turbulencia y la ira golpeadora, sujetar la espuma y danzar al extender los brazos y recogerlos de nuevo. Fluir y ser Agua.

Ajustó sus gafas de nadar, disipó las sombras del vaho de sus cristales y buscó con humildad en las miradas de los otros contendientes. No encontró ninguna cargada con suficiente determinación para derrotarle. Sonó la señal. Y fluyó entre las aguas.


Horas después, bajo la Torre Sagrada de Zahara, cruzó el primero el arco de meta que nos hace a todos iguales. Y se erigió en Titán de Titanes, “aquel al que sus hermanos rendirían pleitesía, admiración y respeto”. Y se sintió completo, admirado y respetado.

Carácter Titán
El Titán es esfuerzo, sufrimiento y recompensa, para todos sin excepción. Es un reto, para el debutante, el triatleta experto o el veterano Titán. Esfuerzo, sufrimiento y recompensa nacen de su intrínseca dureza, una dureza natural, pura, emanada del entorno donde se desarrolla. No es fácil discernir el origen exacto del sufrimiento, si es debido al recorrido, a tu condición, a tus limitaciones o a un compendio de todos ellos. Mientras otros han de adornarse de artificios para poder dotar de atractivos a sus pruebas, el Titán apenas presenta opciones para poder aligerarse de su extrema dificultad. Y en ello radica su principal atractivo, la simpleza de su dificultad. Desnivel, natural belleza, bella naturaleza y agrestes parajes, cálidas gentes, cuidados trazados, mimo y esmero, ingredientes todos de la más exigente prueba triatlética del territorio peninsular que demanda lo mejor de uno mismo, pero que entrega más de lo nunca pudieras imaginar. Dureza que elige, selecciona y otorga la condición de Titán, de la que ya nunca podrás, ni querrás desprenderte, es su seña de identidad.


Maestro Titán
Alzó la mirada hacía la Torre Sagrada de Zahara. Una mirada nublada por los destellos tempranos del sol, que aún perezoso, habría de remontarse en el cielo. Como ellos habrán de remontarse pedaleando hasta el lugar donde el cielo y las montañas se encuentran en el reto del Titán. Y lo hará una vez más, como ya había hecho antes en todas y cada una de las ediciones que se había celebrado la carrera. Por algo es el veterano maestro de Titanes. Por estar cada año presente, fiel a la cita. Necesita estar, llenar el vacío y
sentir el orgullo y la alegría de disfrutar de cada momento empleado en llegar preparado al día del reto.

La escalada allá donde el cielo y las montañas se encuentran en el Titán, es un ejercicio de soledad. De soledad buscada, de soledad elegida y de soledad encontrada. Para ir en su búsqueda es necesario haber estado solo muchas veces antes, en otros cielos y montañas. Aquí no podrás probar tu capacidad de estar solo ascendiendo. Debes llegar vacunado de vértigo, ahíto de altura, ansioso de desnivel. Recordó una vez más el secreto de la escalada:

Fundir. Fusionar cuerpo y máquina, prolongar las piernas en ella, balancear, proyectar tus fuerzas en el mágico ritual cíclico de la pedalada, viva, ligera, fresca, constante, cadente. Vencer la gravedad, al abismo y al vértigo. Vencer al miedo, mientras bajamos desbocados de los cielos acariciados por las aristas de las montañas. Apartar el aire, desviar el viento, alzados de codos desde nuestra máquina rodante y aparentemente sumisa, la cabeza gacha en respetuoso gesto y la mirada esquiva.

El veterano maestro de Titanes conoce cada palmo del camino. El primer ascenso, que aguarda nada más salir empapado y jadeante del embalse de Zahara-Algodonales, es un ejercicio de soledad serpenteante que enfrenta al abismo y a la mole de piedra. El abismo arrastra tu mirada tratando de obnubilarte con la absoluta belleza del valle que se empequeñece con cada metro ascendido. La mole de piedra arrastra tu mirada hacía arriba y te muestra inexorable todo lo que debes aún de esforzarte para superarla.

El segundo ascenso es sin embargo, incógnito, insinuado y sinuoso. Es además reservado, pues no se muestra, se esconde entre bosques, curvadas sendas y pendientes esquivas. Tan solo en su final permite que alivies tu soledad pensando que queda poco para abandonarla. Y es infinitamente largo, a la vez que traicionero pues una vez coronado, te impulsa veloz hacía la última trampa en forma de duras rampas que
te reencuentran con la mole de piedra, antes de abandonarte al olvido del descenso final.

Ambos ascensos y sus vertiginosos descensos, son su hogar. Y con el júbilo del que regresa a casa, el veterano maestro de Titanes como año tras año, comenzó a escalar.

Un nuevo Titán
Alzó la mirada hacía la Torre Sagrada de Zahara. Una mirada nublada por el sudor, el sol turbador y el dolor de cada impacto. Ya no quedaban fuerzas, abandonado, tan solo quedaba determinación, la que debía de llevarle hasta allí arriba. Para mitigar el lacerante dolor de cada impacto, se repetía como un mantra las premisas de la carrera a pie:
Tocar, proyectarse y levitar hacía delante, de nuevo con la otra pierna, tocar proyectarse y levitar alternativamente. Así amplia y abiertamente, erguidos, potentes. Sentir el viento en la cara y beber de él en amplias inspiraciones, que devolvemos en forma de bocanadas. Vivos, rápidos, ligeros. Una y otra vez en movimiento permanente.

No sabía cuanto tiempo más podría mantenerse en movimiento. Su trotar ni era erguido, ni potente, ni amplio, ni abierto. Solo determinado. Determinado a llegar allá arriba, al lugar bajo la Torre Sagrada de Zahara en la que te transformas en Titán. Aunque pudiera parecer lo contrario ante los espectadores que le observaban entre compasivos y admirados, aún se sentía correr. ¿Bastaría la determinación para llevarle allí arriba? Volvían de nuevo a aparecerse entre los reflejos del sol turbador, los fantasmas de la duda, sus compañeros de viaje durante los meses de preparación. No podrás terminar, no llegarás allí arriba repetían insistentemente.

Resonaban las palabras con cada impacto sobre sus rodillas. Las palabras brotadas de labios de Titán ante su temerosa pregunta, que le describían la carrera: la carrera es durísima, intensísima, solitaria y asoladora. Una catarsis desde el sufrimiento hasta la emoción y gloria de alcanzar la meta allí arriba, donde los Titanes han de subir para adquirir su condición. Caminarás en las descomunales cuestas hasta la plaza de Zahara de la Sierra. Y serás envuelto y acogido por la plaza en una fiesta auténtica, cuando el arco de meta nos haga a todos iguales, nos haga Titanes.

Apenas 3 kilómetros le separaban de encontrar de nuevo el abrazo de los suyos, su mujer y su hija, que hacía bien poco le habían jaleado animosas, escondiendo su preocupación entre gritos entusiastas. Reconoció sufrimiento en su mirada, de verle así, pero como quien sacude las sábanas en la mañana fresca, ella llenó sus ojos de rebosante ánimo. Ánimo, apoyo y empuje de su parte, nunca faltaron durante todo este tiempo de larga preparación, aun sin entender porque lo hacía. Ni el mismo sabía bien porque lo hacía. Pero ahora, a tan solo 3 kilómetros, tuvo la absoluta certeza de que si su determinación bastaba y le llevaba hasta allí arriba, donde los Titanes han de subir para adquirir su condición, ambos por fin, comprenderían.

La determinación, forjada durante horas eternas de preparación, basto y le condujo hasta el arco de meta que nos hace a todos iguales, Titanes. Y el nuevo Titán se encontró con los suyos y consigo mismo. Y al fin, juntos, comprendieron.

lunes 22 de febrero de 2010

Tri Sense

Sentir, emocionar, sorprender. Esos son los principios fundacionales de la nueva publicación sobre triatlón que nace con el 2010. Y en mi opinión, sesgada, como colaborador de la revista, los cumple sobradamente.

TRISENSE se siente. Con los sentidos. Con todos o casi todos.
Primero acaricias TRISENSE, su lomo, palpando con las yemas de los dedos el relieve de sus títulos de portada , realzados. Y con reverencia y sumo cuidado comienzas a pasar sus paginas muy despacio y cuidadosamente, intentando no dejar la impronta de tus dedos en las paginas que se van abriendo ante tus ojos sorprendidos. Y el paso de las hojas que caen como un abanico cerrándose, proyectan en tu nariz su olor, a impresión densa de las letras sobre el fondo de impactantes imágenes.
Y sientes con tu mente que se muestra evocadora y te traslada a diversos de los escenarios que nos muestran.
TRISENSE emociona con sus relatos, sus lugares, sus ejemplos de superación y de esfuerzo, con sus consejos acertados y concisos.
TRISENSE sorprende, por su apuesta editorial, por su calidad, su formato y por su originalidad.

Cuando me ofrecieron colaborar en la revista, escribiendo sobre el Titán, dude de si podría estar a la altura de la empresa encomendada. TRISENSE aún no había nacido y haber podido participar en hacer realidad su primer número, disfrutando de la experiencia, del equipo y del proyecto, ha sido un autentico placer. Con TRISENSE nacida, ampliando, mejorando y completando nuestro triatlético panorama nacional, creo que va a ser muy difícil poder de nuevo llegar al listón para repetir experiencia. Como toda criatura recién nacida, solo le queda crecer y mejorar aún más si cabe.
Bienvenida TRISENSE.
No os la perdais.

miércoles 17 de febrero de 2010

Del Cielo al Abismo.... cuestión de ánimo


Del cielo al más profundo de los abismos, como del amor al odio, hay tan solo un estrecho trecho.

En el cielo esta la nube ironmánica, esa especie de nirvana que se alcanza imperceptiblemente al cruzar la línea de meta de la madre de las distancias triatléticas. Es un estado de plácida ensoñación, leve, moderada inicialmente, que va transformándose con el transcurso de los días, en un estado de euforia completa, interna y contenida, basal y subcutánea.
Madura, como la fruta temprana, aunque muy lentamente.

Convertido en partículas de nube ironmánica; gotículas de esfuerzo, emoción, entrega, determinación y sufrimiento, flotas muy suavemente acunado por las corrientes ascensionales que modelan toda nube. Tenue, ligero, ingrávido, casi inmaterial y evanescente, dejas fluir el tiempo mientras recuperas físicamente tu olvidado cuerpo material. Ya no hay apremio, solo quietud, calma y paz mental. Te abandonas insensible al proceso, al cambio y aunque cambias continuamente, fluctuando informe, mantienes el volumen.
Con el tiempo en tu nube cada vez más adelgazada por el efecto de la cotidianeidad, llegas a sentirte indestructible. Llegas a olvidar lo efímero de nuestra condición. No importa el número de veces que hayas alcanzado la nube, es consustancial a envolverse suspendido en ella. Eres capaz de todo. Hasta de no darte cuenta de que estas cayendo, envuelto de recuerdos. La nube se disipó y dejó de soportarnos.

Y caes irremisiblemente. Tanto puedes caer, que te sumerges en el abismo más profundo.


Abismos hay tantos como personas: abismos colectivos, abismos particulares, abismos solitarios o compartidos. En el abismo crece la desesperanza. Se dan las condiciones para que se impregne de ella el aire denso y frío y lo envuelva todo en la oscuridad reinante. Existen abismos de desilusión, de desmotivación, de impotencia, de incapacidad.
Al principio la desorientación y la confusión que la oscuridad impone, nublan la razón y solo dejan lugar a la furia y frustración. Cegado aún por el brillo de la nube, no atisbas salida, ni opción. Sin razón eres vulnerable y sensible a la depresión. Destruyes tu indestructibilidad desde dentro, sientes que no podrás salir jamas, envuelto en desesperanza.
Pero un día atisbas luz, débiles filos de luz al principio, que se hacen más potentes cada día y muestran una salida, un camino más o menos largo, estrecho y tortuoso que decides iniciar, calzado de ánimo. Existe esa vía que nos sacará del pozo y que siempre estuvo delante de nuestros ojos aunque miráramos sin ver. Y tarde o temprano, con la cara tiznada, asomamos a la superficie. E iniciamos una nueva vuelta en la noria en que un día decidimos convertir nuestra vida. Arriba, abajo, arriba y abajo.
Han pasado 7 meses sin escribir. Sin escribir, ni sentir necesidad de hacerlo. La víspera de ascender a mi quinta nube ironmánica fue el ultimo día hasta hoy. Fue en Niza, donde volví a cruzar la meta de un IM, flanqueado por mis hijos. Niza, un ironman que ha resultado contrapuesto.
Por una parte completé una buena carrera, mostrándome que aun podía enfrentarme a la distancia aun a pesar de las dudas, que un año anterior marcado por el aciago accidente, dejan en tu mente y en tu ánimo. Me mostró mis limites y que aún puedo mejorar y rendir mejor. Sin embargo y a pesar de estar rodeado de 2500 coparticipantes, me sentí solo. Acostumbrado a la "fiesta sorpresa" que solían suponer mis IM anterirores, en esta carrera, me sentí solo, que no bien arropado como siempre por los mios. Pero si lo piensas bien, eso es un IM, la soledad en el esfuerzo. Quizá la excepción hayan sido los anteriores. A pesar de "sentir" menos emocionalmente la prueba, ha sido muy importante.

Y apenas algo más de un mes después de concluir Niza, entre los últimos jirones de la nube ironmánica y diversas situaciones personales, como sucede a menudo, la caída al profundo pozo llegó en forma de lesión. Mientras preparaba la próxima cita del año, el Elbaman, la imposible destrucción de la indestructibilidad, se hizo posible y cai roto el 5 de agosto.
Una rotura parcial del tendón del tibial posterior me castigó a no caminar, correr o saltar. Entre la mala gestión de la lesión, ninguneada e infravalorada inicialmente por mi indestructibilidad ironmánica, mi empeño en seguir dispuesto a estar el la linea de salida de Elba y la falta de cuidados, la negrura del pozo se hizo tangible, espesa y axfisiante.
Han pasado meses para poder atisbar la luz, salir del estrecho pozo y volver a cargar el ánimo de perspectiva, la única que nos puede librar de los extremos de nuestra percepción distorsionada. Dudé de volver a correr, dudo de volver a correr como lo hacía, dudaré de nuevo sin duda.
Pero ha vuelto a sentir necesidad, de expresar y compartir muchas de estas reflexiones del Tri. Y lo voy a hacer.



jueves 25 de junio de 2009

In Niziado

Se ha inNiziado la cuenta atrás, en unas horas estaré ya en la Costa Azul, viviendo en el incomparable marco, el proceso de disfrutar de un largo dia de emociones. Largo camino, para largo destino. Llevo mucho tiempo alli, en mente, asi que mañana me fusionaré con el corpore que llega un poco más tarde. Mens, inmensa, corpore, corpulento, veremos si la mezcla sale ....."sana".

Desde Niza (casi, casi) con amor....

viernes 22 de mayo de 2009

Ya todo preparado

Ya esta todo preparado. Reposa el viento, reposa el mar y el sol. Reposa el valiente, el osado, el intrépido y el aventurero. Calma antes del extasis, el nemesis y el genesis de un nuevo encuentro, en el centro del universo. Mañana pronto, con el rocio, la arena húmeda y el fresco abrazo del espumado borde marino sobre pies temblorosos, comienza de nuevo. Y aqui estoy para presenciarlo, para formar parte, para serlo.

Un nuevo ironman en el amanecer temprano. Mañana.

martes 19 de mayo de 2009

La edad del Licor


Son los años que cumplo hoy. Añejamos.