martes, 8 de junio de 2010

No hay sexto malo



Algo asi dicen los taurinos y cierto es, te deja muy buen cuerpo finalizar tu sexto Ironman. Duro como todo IM, diferente como todo IM en Lanzarote que nunca hay uno igual y muy especial por ser el primero de una serie que acaba de comenzar, aunque eso me lo reservo.

Contento a posteriori, pues ha sido en este en el que peores sensaciones ha tenido en la fiesta final de la maratón y no he podido desarrollar la carrera soñada, pero aún quedando lejos de derribar esa barrera de las 11 horas, contento. Seguimos mejorando y lo que es más importante, venciendo a la distancia y las heridas que se producen en el camino....

Os cuento como vivimos los dias previos y posteriores en una serie de crónicas que escribí para los amigos de http://www.runscore.net/

Ironman de Lanzarote 2010, Día Cero

Traslados. Trasladar equipos, ilusiones, nervios y esfuerzos siempre es costoso de hacer llegar, hasta la isla de lava.
La magia de volar, de entrar por una puerta y salir por otra a miles de kilómetros, a pesar de los tiempos que corren, siempre fascina. La terminal tomada por grandes y voluminosas maletas, en las que desmembradas aguardan encogidas nuestras bicicletas, es todo un espectáculo. Muchos viajeros no pueden contener su curiosidad y terminan preguntando que llevas ahí dentro.

El personal de handling de la compañía aérea sabe que será una jornada dura, facturando los maletones y las ilusiones de todos esas tipas y tipos atléticos, de finos y bronceados cuerpos que componen parte del pasaje de ese vuelo.

Observas, te observan, ves a los otros triatletas caracterizados por los signos de identidad ironmánica (mochilas, tatuajes de la m dot, pulseras, camisetas de otras competiciones, voluminosos pulsómetros en la muñeca, etc, etc) pero extrañamente, no los ves como rivales, sino como iguales. No vas a competir con ellos, sino contigo mismo. Son compañeros de viaje y han sufrido un camino parecido hasta llegar allí, a volar hacia la salida de Puerto del Carmen. Hasta los acompañantes, (parejas, amigos, familiares, etc) del triatleta son singulares e identificables. Curtidos en mil batallas de sus partenair, saben lo que les espera. Saludas caras conocidas, abrazas a viejos camaradas, te reencuentras con los miembros de tu tribu. Y ya disfrutas de todo este juego previo. Simple como nadar, pedalear o correr. Disfrutas ya solo yendo. En unas horas, instalados en el hotel, con el equipaje desembalado (si has tenido la suerte de que llegará completo e intacto) aliviado por fin de tener integra esa especie de “prótesis de carbono prolongación de ti” en que se convierte tu bicicleta, te relajas y suspiras.

Mañana será un día intenso, lleno de actividades y quehaceres. Pero ahora te vas a relajar. Nadamos 40 minutos en el mar y corremos suave 20 minutos para estirar las piernas.
Te asomas al balcón del hotel y observas como se pone lentamente el sol acariciando el horizonte sobre el océano atlántico, lejos de la alfombra de arena que se extiende ante tus ojos en la playa de Puerto del Carmen. Estas en el centro del universo. Has vuelto un año más… a casa.

Ironman de Lanzarote 2010, Día Uno

De ser a estar hay un trecho. Durante muchos meses hemos estado inscritos en la prueba, con un horizonte temporal menguante día a día. Entrenamientos, deseos, visualizaciones, decaimientos y resurgimientos, han acompañado en todo el camino, largo, hasta el paso de estar. “Eramos”, triatletas inscritos en el Ironman de Lanzarote 2010, pero no es hasta hoy que “estamos” en el Ironman de Lanzarote 2010. Es ese acto rutinario, hasta burocrático, de recoger tu dorsal y documentación de carrera, el que te hace estar. Y ya no hay vuelta atrás.
Así hemos pasado el día, viaje a La Santa, centro organizativo neurálgico del Ironman, para junto con cientos de participantes, confirmar nuestra condición de competidores. Colas, charlas, risas nerviosas, firmas de autógrafos, saludos y abrazos, algunas compras, miradas confiadas, miradas temerosas… Todo ello en una serie de actos programados, charla informativa de la carrera, Desfile de Naciones, cena multitudinaria de la Pasta Party, Expo de material con venta y mucho merchandaising…… Acogedor, entrañable, espectacular, agotador… todo ello por la tarde.

Por la mañana, nos envolvimos de oceáno atlántico, rodamos en bici suave, probando que estaban bien nuestras monturas después de descuartizarlas para viajar en su maleta en avión a la vez que inspecccionamos el recorrido de la maratón del Ironman.
Marcados, con esas pulseras que nos gusta tanto ostentar y que nos abren las puertas a todos los rincones de la carrera, acabamos el día, ya no siendo sino estando en el Ironman de Lanzarote 2010.

Continuara.......

1 comentario:

Xavi Garcia dijo...

...sigue, sigue! no pares ahora!jaja

Saludos desse Hong Kong!

"XTB" Xavi.