
Apenas tres días para la cita, para el reencuentro con la "Bestia", esa a la que deberás mirar a los ojos sin perderle la mirada, el Ironman, la medida de referencia en la larga distancia.
Solo ahora que parece que he llegado, me atrevo a reflexionar en voz alta. Parece.
14 años después de la primera vez, aspiro de nuevo a Ser Finisher.
Diez años separan esos dos hitos de mi vida triatlética, mi primer y mi último Ironman.
Octubre de 2000, mi primer triatlon, Home de Ferro de Ibiza. Con una absoluta inconsciencia e inmensa ilusión afronté la empresa de acabar un "ironman de esos". Y lo logré. Fui Finisher, si bien hubo de transcurrir mucho tiempo para poder comprender completamente que es lo que había vivido y cambiado en mi, con aquella loca experiencia.
Abril de 2010, preparación para mi último Ironman de Lanzarote. Posiblemente el punto más álgido de mi historia triatlética en cuanto a nivel de rendimiento físico y de integración emocional con el modo de vida de la larga distancia.
14 y 4 años separan hoy, esos momentos. Y no puedo enfrentar a la bestia en apenas tres días, como lo hice en esas ocasiones; desde la insensatez más absoluta a la más concienzuda preparación y suficiencia respectivamente.
Porque hoy no soy ni uno ni otro, ni aquel flipado que con neopreno, zapatillas de ciclismo y bicicleta prestadas, se lanzó a vivir la experiencia más intensa de su vida deportiva, ni aquel prototipo de triatleta popular "profesional" de larga distancia que empezaba a ser y a rendir acorde de sus modestas posibilidades.
¿Quien soy hoy, a tres días del IM? ¿Como debo enfrentar a la "Bestia"? ¿Como he llegado hasta aquí, a la linea de salida?
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