viernes, 2 de noviembre de 2007

El Titán bajo el poso del tiempo

Me gusta observar las cosas cubiertas con el poso del tiempo, que no es más que su paso, su transcurrir. Ese tiempo pasado se deposita sobre los acontecimientos, perfilando su forma, definiéndola, libre de la emoción y el refulgor del momento en que acontecen, que suele cegarnos y ofrecernos una visión distorsionada de las cosas. La quietud y la calma, son quienes hacen que el tiempo se pose y asi poder discernir mejor lo vivido, lo sucedido. Aunque corres el riesgo de dejar posar demasiado al tiempo, tanto que difumina el contorno real de las cosas, ese acto de volver la mirada atrás, suele ser más placentero que dejarte llevar por la inmediatez del momento.

Pasado casi un mes del Titán, vuelvo la mirada atrás sorprendido aún de que mis palabras, las que siguen, fueran tan proféticas:

"Atletas de todo el orbe triatlético, apuran ya sus últimas horas. Los Titanes y aspirantes, liberados de nuevo del Tártaro, dirimirán sus disputas entre las aguas, caminos y cielos de Zahara. Buscarán la gloria, el dolor y el sufrimiento en buena lid y reconocerán a los nuevos Tritanes a los que rendirán pleitesia... En esta ocasión, son cientos los que acudirán a la llamada, cientos los que afrontarán el reto y aunque solo dos sean enaltecidos, todos serán dignos, todos serán bien llamados, TITANES."

La gloria, el dolor y el sufrimiento, aunque no en ese orden, fueron mis compañeros de viaje. Dolor y sufrimiento físico, que engendran sufrimiento mental y que una vez superados conducen a la gloria y la satisfacción.


A la satisfacción personal por supuesto, pero sobre todo a la satisfacción comunal de pertenecer, de ser y tomar parte en una empresa como es el Titán porque esa es la sensación que te envuelve en todo momento. El Titán es por y para ti. Eres el Titán, asi te lo hacen sentir. Satisfacción de asistir a la confirmación de uno de los retos más estimulantes del panorama triatlético español. Orgullo y satisfacción de haber sido participe y haber podido colaborar para que en el incomparable marco donde se sucede el esfuerzo máximo de superación que supone el Titán, hubieran más de 160 triatletas compartiendo esa suerte de estar en el Titán, de ser el Titán.

Pudieron más la ilusión, las ganas, el esfuerzo y el estímulo de ser Titán acumulados durante un año de preparación, que la realidad de la enfermedad que como siempre inoportuna, asomaba para reclamar su tributo en forma de fuerzas y ánimos personales. Una semana previa de dias febriles, debilidades, malestares y dolor muscular, no fué suficiente para minar la determinación de estar en la salida del Titán 2007. Si bien el sábado 6 de Octubre experimente el inicio de la mejoria y de la liberación de las garras de la enfermedad, hoy tengo claro que no volveré a competir sin estar en plenas condiciones, físicas, mentales y emocionales.

Pero en esa mañana no cabía otra posibilidad que ser uno más de los aspirantes a Titanes. Bastaron las primeras brazadas para comprobar que no habían fuerzas, no disponía de ritmo ni cabía la intensidad. Solo era cuestión de tiempo, de determinación, de tozudez, de seguir en movimiento para ir resquebrajando la coraza anquilosante de la enfermedad que me envolvia, con la esperanza de que acabara desprendiendose, dejando aflorar la forma acopiada con tanto tiempo de entrenamiento, de sueños e ilusión.

Ritmo suave, via libre, tranquilidad, inmersión prolongada para ir ablandando la coraza, para salir por fin del agua y exponerla al viento y al sol. Movimiento pausado pero continuo. No cabía otra posibilidad, esa o detenerme y rendirme al fantasma paralizante que llevaba dentro. Despues de una de las travesias más limpias y relajadas que recuerdo, logré salir del agua e iniciar el verdadero movimiento.


El Titán es esfuerzo, sufrimiento y recompensa, para todos. Como sufrir es algo propio e inherente a su naturaleza, no es facil discernir el origen exacto del sufrimiento, si se debe al recorrido, a tu condición o a tus limitaciones en este caso. Y como corresponde eso, disfrutar sufriendo, pues vas y disfrutas sufriendo, sobre todo subiendo. Decidido a seguir aligerando la carga, a seguir en movimiento, prudente y reservado, ascendí el puerto de las Palomas. Me encontré bien, limitado pero bien. Sentado, a ritmo, superando a algunos otros incluso y disfrutando especialmente de compartir carrera con Mónica, mi pupila que se encontraba en pleno proceso de transformación de triatletilla a Titana. Encontrarla suponía que había nadado bien, mejor que yo, hecho ineludible que sucede desde hace un tiempo y me llena de satisfacción, (si bien nadar mejor que yo es fácil para la mayoría de los mortales), pues es un claro indicador de su evolución, fruto de su esfuerzo y dedicación, que la llevará a superarme en todo muy pronto.


Despues de compartir unos minutos con ella y Juanje, seguí mi camino hacia la cima, discurriendo por esa hermosa carretera serpenteante jalonada de pretiles blancos que coronada, conduce hasta Grazalema.

Y descendiendo vertiginoso, comenzó el dolor. El dolor físico lacerante como puñales clavados en los isquiones. Una puñalada por cada pedalada. Recrípoco. Pedalada, puñalada, dolor intenso, lacrimoso. Desconcierto. Me abandono a la gravedad, bien estirado esperando que suceda algo, que cese la agresión. Pedalada, puñalada, pedalada, puñalada. La agresión no cesa y la gravedad, me abandona. Toca vencerla de nuevo en el puerto de los Alamillos, toca otra vez subir. Pedalada, puñalada, dolor intenso, lacerante, lacrimoso. Desconcierto. Sufrimiento físico.

Solo puedo apenas soportar el dolor al pedalear de pie sobre la bicicleta. Solo de pie no siento puñaladas intensas, aunque si dolor. No me siento con ánimos de pedalear de pie hasta Zahara. No tengo ningún anímo de pedalear. Pedalada, puñalada. Sufrimiento físico y mental. El Titán se ha acabado. ¿Hasta donde sufrir? ¿Hasta donde cabe el sufrimiento? Me retiro. Joder otra vez. Tendré que volver el próximo año. He superado los Alamillos y el terreno permite dejarme ir sin casi pedalear, sin casi ser apuñalado, la gravedad me ayuda me arrastra suevemente. Me pasan triatletas, que me animan.

No tiene sentido seguir sufriendo. Estoy retirado en carrera, muerto en vida, como un zombie triatlético dejo pasar los kilómetros de descenso, buscando donde bajarme del suplicio en que se ha convertido mi pasión por pedalear. Espero que quizás me alcance el coche escoba, si existe. Pienso en detenerme en la carretera y esperar que alguna moto de la organización, me envié un coche. Estoy tan lejos aún que no me apatece nada tener que esperar no se muy bien cuanto y sigo dejándome llevar, pero no aparecen. Da un poco igual, todo se ha acabado, pasa el tiempo. Ya no pedaleo casi, solo muy suave y a favor, sin tensión, y asi no me apuñalan. Decido llegar al próximo avituallmiento desde donde seguro podrán llevarme a boxes. Pero no tiene mucha pinta de que en el resuelvan mi traslado. No se muy bien como, estoy casi llegando a el Bosque, al inicio del puerto del Boyar. No se muy bien como, pedaleo de nuevo, sin dolor solo con ligeras molestias reflejas. No se muy bien como, apenas quedan costrones de enfermedad recubriendo mi forma, acuñada dia a dia, que se muestra lustrosa y brillante.

Afronto las primeras rampas lleno de energía, enrabietado y con buen ritmo. Empiezo a pasar gente. Algunos se sorprenden de ver al renacido zombie que hace algun tiempo sobrepasaron y con sus ánimos, me impulso hacía la cima en las interminables cuestas del Boyar. Paso a mucha gente madura, que administra sus fuerzas. El Boyar, si es algo es, largo. Pero he recuperado las sensaciones de los meses pasados, ascendiendo puertos. Subo a tirones, de pie, sentado. Subo ligero, me siento cada vez más fuerte, renacido. Si hay que llegar a boxes para retirarme, pues llegaré. Corono y desciendo hacía las Palomillas. Subo las Palomillas como un loco, desbocado, de pie apretando fuerte los pedales. Pedalada, impulso, pedalada, impulso. Paso a mucha gente que sobrevive a ritmo cansino preparados para correr. Estoy entre cabreado, eufórico y enrabietado. Corono las Palomillas, si hubiera tenido un metro de ascenso más, no habría llegado sin tener que bajarme a estirar. Desciendo el puerto de las Palomas estirando como puedo los calambres que en mi suicida exhibición escaladora, atenazan mis piernas. Vuelve el dolor, solo puedo bajar de pie. Si me siento se contraen por igual isquiotibiales, que cuadriceps. Si estiro unos, se contraen los otros. Poco a poco desaparece la tensión y puedo sentarme. Poco a poco adquiero cosciencia de que voy a conseguir llegar a Zahara, a boxes. Voy a salir a correr. Voy a quitarme la espinita del año pasado. Voy a ser Titán.

En boxes coincido con Nacho Happy IM, mi compañero de aventuras y salimos juntos a correr. Estoy liberando las tensiones acumuladas hasta el momento, le cuento mi devenir en el dia. Me anima y me impulsa a seguir a mi ritmo. El va bien, como siempre, puede con todo. Corro con ganas y nos despimos hasta reencontrarnos en meta. La carrera es durisima. El año pasado solo pude intuirla, pues me retiré sobre el km 4 en pleno descenso hacía Algodonales y no padecí su recorrido brutal. Pero es intensisima, solitaria, asoladora. Mientras comienzo mi carrera, se decide el resultado del Titán. Tenemos nuevo Tritán y Tritana a los que rendir pleitesia. Ivan Tejero sucede a Iban Rodriguez y Amalia ocupa el trono deshabitado desde el año pasado. Solo hay 11 titanas en el mundo, 10 que han terminado este año y la ganadora de hace dos. Una de ellas es Mónica.

Sin duda la carrera ha sido donde más he disfrutado, suponiendo una catarsis desde el sufrimiento hasta la gloria y emoción de alcanzar la meta alli arriba donde los Titanes han de subir para adquirir su condición. En ella por vez primera he caminado en una carrera, aunque porque era más eficiente hacerlo que correr, ante las descomunales cuestas hasta la plaza de Zahara de la Sierra. La plaza ha sido una fiesta auténtica, cuando el arco de meta nos ha hecho a todos iguales, Titanes y donde todos hemos disfrutado del esfuerzo de los demas. Unos hemos "disfrutado" más (tiempo) que otros, pero eso en Zahara es poco importante.

Enhorabuena Titanes, llegados a meta o no. El futuro nos deparará más posibilidades, para que desde nuestro esfuerzo, puede que desde el dolor y el sufrimiento, alcancemos la gloria de ser de nuevo Titán.



10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola J.D. los pelos se me ponen de punta al leer tu crónica, cuanto sufrimiento compañero pero que alegría y satisfacción al poder terminarla. Para mi fue una experiencia inolvidable y poder participar en el Titán contigo y con Juanje fue estupendo, espero que podamos compartir muchos triatlones juntos.
Eres el mejor.

Pablo Cabeza dijo...

Se muy de cierto que en el 2008 te saldrás en el Titán. Siempre y cuando te aisles de virus malignos.

Enhorabuena, monstruo.

robert mayoral dijo...

enhorabuena por tu superexperiencia en el Titan y por saberla contar con tanta emoción,estoy seguro que en próximas ediciones disfrutarás un poquito de "menos" tiempo en él!!

Lolo dijo...

La espera de la crónica ha merecido la pena con creces. Como bien dice Pablo, en 2008 seguro que te sales en el Titán, y para entrenarte en esa lid, tienes la pipiolada en Elche jejeje

Macario dijo...

Le echaste mucho coraje, acabar en esas circunstancias, y encima con energía, tiene mucho mérito.

Espero que coincidamos en el Titán 2008 y que esa sensación agridulce que tenías este año pase a ser totalmente satisfactoria.

Ramón Doval dijo...

Joder, me tenías mordiéndome las uñas ¡vaya pruebita para estar convaleciente! Luego decides retirarte; luego no puedes ni hacerlo; luego sigues hasta boxes; luego más... y finalmente: ¡¡¡TITAN CON UN PAR!!! Olé tus güebos!

LNA dijo...

Para mi fue muy duro no estar. Mas de lo que imaginas. Y me tuviste en vilo hasta darme noticias!!!Pero tambien ha sido triste no leer en tu crónica que me añoraste.
Laura.

magopepo dijo...

Enhorabuena, campeón.

No sé si seré capaz de estirar la "temporada" 2008 hasta el Titan. Compartirlo contigo podría ser un buen aliciente. Veremos.

Serfinisher dijo...

Espero Pepo, que antes compartamos ese fin de semana triatlético que preparas. El Titán será 15 dias antes en 2008... luego no habrá que alrgar tanto.

Bueno Laura, la crónica es sentida pero tampoco voy a contarlo todo, todo a estos tunantes.. Fué mi primer (2º si contamos Ibiza 2000) tri sin ti y claro que me faltabas, pero pena no me dabas, entre los arrecifes venzolanos¡¡¡

Pues si Ramón si, fué una prueba de contrastes. Me explicó otro Ramón (García de Pto Lumbreras, que supongo conoces) que pudo deberse a haber subido sentado todo el primer puerto y resentirse el piramidal por no estirar y descansar bien la posición. Nunca me había pasado.. De todo aprendemos..

Maca, antes de la sierra de Cadiz, nos tocará el viento y la lava. Con las primeras cervezas como finishers en LZ ya pensaremos como afrontar el Titán 2008

Lolo, la pipiolada esta cada vez más crecida y ya nos haceis sufrir de lo lindo. Pero no dudes que venderemos caro nuestra pelleja piel...

Gracias Robert, el tiempo aún no es importante, pero si espero algún dia aspirar a que lo sea..

Ojalá P, que este 2008 próximo se pueda uno "salir" en algún sitio. Pero ya habrá tiempo de salir.

Compartiremos muchos más tris y sobre todo muchas horas de disfrute, compañera.

FERMÍN dijo...

Realmente expeluznante el relato. J.D. Sencillamente, genial. Me alegro que fueras capaz de ser Titán. Pusiste tesón, coraje, y perserverancia para lograrlo. No me podía imaginar cuando hablamos en línea de meta lo tanto que habías sufrido.
Nos veremos allí en el 2008.
Fermín.